La Regla de los 20 Segundos

Quizá no haya nada más simple que “la regla de los 20 segundos”, un pequeño hack que puede ayudar a tu cerebro más de lo que crees.

Esta regla como tal consiste en que todo aquello que suponga 20 segundos o menos de acción, debe hacerse inmediatamente. Algunos ejemplos fáciles de entender son:

  • Recoger la ropa del día anterior y echarla al cubo de la ropa sucia.
  • Recoger del suelo un papel o cualquier cosa que se haya caído.
  • Colocar bien un cuadro torcido.
  • Doblar una manta.
  • Colocar los cojines de un sofá después de una siesta legendaria.

Más o menos te vas haciendo una idea, ¿no? Bien, lo interesante de esto viene cuando, poco a poco, vas convirtiendo todas estas pequeñas acciones en un hábito. Puedes conseguir vario beneficios de una tacada sin necesidad de llevar a cabo grandes concesiones de tiempo.

Si por ejemplo todas las veces que te lavas la cara, posteriormente te das crema hidratante (menos de 20 segundos), acabarás por lucir un rostro nutrido y con menos imperfecciones. Quizá realizar esto un día no suponga mucho, pero convertir la regla de los 20 segundos en un aliado del día a día puede suponer adoptar hábitos que antes no hacías.

Día a día la duda que supone hacer algo va disminuyendo, así como el tiempo de reacción.

Aquí reside lo interesante de la regla de los 20 segundos, poder convertir acciones cotidianas en hábitos que puedas realizar en el día a día, como lavar tu taza del café tras usarla. ¿Ves cómo hay infinidad de cosas que suponen menos de 20 segundos en el día?

La regla de los 20 segundos para romper barreras

Este pequeño truco también puede ayudarte a salvar obstáculos que creas tú mismo, como la distancia que tienes que recorrer para hacer algo. Otro ejemplo: acabas de sentarte a ver la televisión y no has cogido las gafas. Muchos de nosotros pensaríamos “menuda pereza tener que levantarme e ir a la otra habitación a por ellas”. Con la regla de los 20 segundos puedes romper esa pereza y coger lo que necesites en una fracción de tiempo.

Como ves no hace falta estar trabajando en proyectos complejos o con una agenda a reventar para aplicar esta regla. Es una forma de ver lo que se te presenta de una forma más práctica y menos dubitativa, una vez te costumbre a hacerlo, te verás haciendo estas pequeñas acciones todos los días.


Espero que te haya gustado este concepto: simple y tremendamente útil. Cuéntame qué te ha parecido en los comentarios o envíame un mensaje privado a @nacho.cee en Instagram!

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